Mostrando entradas con la etiqueta ONU. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ONU. Mostrar todas las entradas

lunes, 25 de abril de 2016

BEIJING, 20 AÑOS DE LA CONFERENCIA MUNDIAL SOBRE LA MUJER 


El pasado mes de septiembre se cumplieron 20 años de la celebración de la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer organizada por la ONU en la ciudad china de Beijing. Se han encontrado a faltar en estos últimos meses los tan recurrentes como necesarios análisis y balances sobre cómo y dónde estamos las mujeres pasadas dos décadas de tan crucial encuentro. Uno de los balances más interesantes lo llevó a cabo el viernes 22 de abril la Fundació Campalans, think tank del socialismo catalán, y la Fundación Europea de Estudios Progresistas. Una jornada muy interesante con puntos de vista diversos y complementarios. Una jornada para evidenciar que nos queda mucho camino por recorrer y para poner en valor el que ya hemos recorrido, no sin esfuerzo y lucha denodada.

En algunas cuestiones, como la tasa de actividad femenina, España estaba tan atrasada hace 20 años que el avance ha sido significativo. Así lo dejó claro en la jornada del viernes María Isabel Rodríguez, consultora de Abay Analistas. La mala noticia es que tras cuarenta años de progresión positiva, la tasa de actividad femenina  ha caído por vez primera en este país y lo ha hecho "gracias" a las políticas retrógradas del PP en materia de igualdad y, por supuesto, en materia laboral y social. 


En otros aspectos, como los que conciernen al ámbito privado y doméstico, a la organización del tiempo de trabajo y de dedicación a las tareas del hogar y al cuidado de niños y personas dependientes, estamos aún a años luz de lo establecido en la Declaración de Beijing. Si esos ámbitos no experimentan una progresión paralela al que hemos visto en los últimos años en el ámbito público,  especialmente en el laboral, éste frenará su progresión, es inevitable y además ya lo estamos viendo y padeciendo. Tampoco vemos la luz al final del túnel en cuestión de violencia de género, más allá de una creciente toma de conciencia social y un abordaje más integral, pero falta todavía el compromiso firme de poderes e instituciones.

Más allá de nuestro país - no olvidemos que la de Beijing fue una conferencia mundial y como tal abarcaba aspectos transnacionales- las violaciones y vejaciones a mujeres y niñas en situaciones de guerra continúan siendo el pan de cada día y, cada vez más, un arma de guerra en sí misma. El drama de las mujeres refugiadas constituye una vergüenza añadida a la actitud inhumana de Europa en esta cuestión. Y en todas partes la pobreza sigue teniendo rostro de mujer porque no se han habilitado las medidas necesarias para remediarlo. 

El debate del viernes fue especialmente rico al abordar temas que cada vez están más sobre la mesa y que no están exentos de controversia. Uno de ellos, quizás el que más, el de la prostitución. Las posiciones claramente abolicionistas del partido socialista no las comparten, lamentablemente, otras formaciones que se dan en llamar "de izquierdas" pero que, como apuntó la antropóloga Ana de Miguel, están al servicio, queriéndolo o no, del neoliberalismo y del capitalismno más salvaje. Bueno es que lo tengamos en cuenta y mejor aún que cada vez sean más los países que se anoten el tanto de la abolición como solución a la que se ha dado en llamar, porque lo es, esclavitud el siglo XXI.

Al hablar de derechos de las mujeres estamos hablando de derechos humanos. Esto, que a ojos de hoy podría parecer una evidencia, lo dejó claro la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing. María Dolors Renau, ex presidenta de la Internacional Socialista de Mujeres, se preguntaba por qué motivo Naciones Unidas no se ha planteado a estas alturas una nueva edición de la Conferencia Mundial sobre la Mujer, y ella misma se contestaba: "Por algo será". Aquel compromiso con los derechos de las mujeres dista mucho de ser realidad pasados más de 20 años. Por eso debemos seguir reivindicando y luchando, de manera individual y colectiva, desde la política y desde la sociedad civil. Porque, como ha dicho Ranjana Kumari, una de las asistentes a la Conferencia de Beijing, "tenemos que cumplir las promesas que hicimos a nuestras hijas mientras cantábamos canciones de victoria y bailábamos". Celebremos, pues, los avances, no caigamos en el catastrofismo y trabajemos sin desfallecer porque Beijing fue un punto sin retorno, cambió las vidas y las miradas de todas las mujeres que participaron en la Conferencia Mundial y pretendió cambiar también las del resto del mundo. No defraudemos tan noble propósito.








martes, 27 de octubre de 2015

EL DÍA QUE ELLOS QUIERAN


La ONU, que estos días está de aniversario, ha denunciado la lentitud en la progresión social hacia la igualdad. El informe The world's women report (Las mujeres en el mundo) elaborado por el departamento de estadística de Naciones Unidas, arroja unos datos desalentadores: harán falta todavía dos siglos más para conseguir la igualdad entre hombres y mujeres.

En todos los terrenos donde busquemos la comparación, las mujeres salimos perdiendo, a pesar de los avances que se han producido en las últimas décadas. Una progresión hacia una sociedad más igualitaria que -dirán algunos- resulta exponencial en relación con la conseguida en siglos pasados. Es cierto y lo es en diferentes países, también en España, gracias al empuje de gobiernos progresistas, pero queda muy lejos aun de ser un avance suficiente y satisfactorio. Además, la realidad es tozuda y nos demuestra, por una parte, que los avances nunca hay que darlos por consolidados y debemos seguir peleándolos desde el feminismo y el compromiso por la igualdad para que no muten de nuevo en retrocesos. Y, por otra parte, un análisis detenido nos llevará a la distinción entre igualdad formal e igualdad real, muy alejada ésta de aquella otra que figura en la legislación. En temas como el de la violencia de género es más que evidente, pero también lo es en otros terrenos como el laboral o incluso en el de los derechos sexuales y reproductivos, eternamente amenazados por la moral y la ideología conservadora.
  
El informe, como tantos otros, constata una evidencia ante la que no podemos permanecer impasibles. Una vez más, se trata de buscar el compromiso de la sociedad en su conjunto para que el empujón hacia la plena igualdad sea definitivo. 

Hay un dato revelador en el informe de la ONU, un dato que nos ofrece alguna pista del secreto del éxito en el avance futuro hacia la igualdad: los hombres siguen corriendo más riesgo de muerte que las mujeres a causa de esa sociedad desigual que les empuja a adoptar constantemente conductas consideradas como definidoras de la masculinidad. Por ejemplo, ellos tienen más riesgo de padecer accidentes de tráfico o de morir a consecuencia del consumo excesivo de tabaco y/o alcohol. 

El día en que los hombres se den cuenta de que no sólo su vida corre un riesgo inútil que podrían eliminar cambiando sus conductas o, aún mejor, el día en que ellos comprueben las ventajas de dejar a un lado una masculinidad mal entendida y de la que son esclavos sin darse cuenta, ese día, el día que ellos quieran, seguramente avanzaremos más hacia la igualdad que en los últimos veinte siglos. Ojalá sea pronto.