LAS MUJERES NO SOMOS MERCANCÍA ELECTORAL
BLOG SOBRE IGUALDAD Y GÉNERO
"Si nos escapamos un poco de la sala común, entonces la oportunidad surgirá"
Virginia Woolf
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lunes, 22 de enero de 2018
Por otra parte, ignorar que en más del 90% de los casos detrás de una mujer prostituida hay una red mafiosa de trata de personas con fines de explotación sexual, dicho de otro modo, esclavitud sexual, es cerrar los ojos a la realidad. Por eso desde el socialismo, desde la izquierda real y feminista, somos abolicionistas. Estamos no por regularizar, no por legalizar esas mafias, sino por perseguir a los prostituidores, a los proxenetas, por penalizar el uso de la prostitución, como ha hecho con mucho éxito Suecia, y por ofrecer alternativas sociales y laborales a las mujeres que, por la causa que sea, se dedican a la prostitución. Porque casi ninguna está satisfecha con lo que hace. Algunas, la mayoría, están asqueadas y un gran número quieren salir de ese mundo. Si no, lean este reciente reportaje titulado “Ser puta en Barcelona”, o el último libro de Mabel Lozano en el que explica las escalofriantes “vivencias” de un esclavista, un proxeneta y tratante de mujeres.
Y no me vengan con el cuento de que así, legalizando esa esclavitud, van a evitar tragedias como la que ocurrió hace poco en Barcelona, con el asesinato de una mujer que se dedicaba a la prostitución. Precisamente, eso se evita haciendo justo lo contrario. Optando por lo que hizo Suecia, donde no ha habido ni un asesinato de prostitutas a manos de un cliente o de un proxeneta desde que, en 1999, se legisló contra la compra de sexo. En cambio, en Alemania, donde se optó por lo que quiere hacer Catalunya en Comú Podem, en el mismo período se han registrado más de setenta asesinatos en el mismo período.
lunes, 30 de octubre de 2017
ESTO NO ES VIOLENCIA MACHISTA
Desde las filas independentistas están llenando las redes de mensajes que asimilan el supuesto maltrato proveniente del Gobierno de España hacia Catalunya con el que sufren las mujeres víctimas de violencia de género. Mensajes del tipo "España es un marido maltratador¨ lanzado por Pilar Rahola ya en 2009 y retuiteado por el actual President de la Generalitat de Catalunya, Carles Puigdemont, marcaban la pauta para un nivel discursivo de dudosa catadura moral que ha continuado hasta nuestros días. Y que ha eclosionado con la tormenta perfecta del independentismo a la que asistimos desde hace ya algunas semanas. Desde el feminismo socialista se está denunciando con insistencia esta práctica.
El súmum se produjo este miércoles, cuando una de las diputadas que participó en la subcomisión del Pacto de Estado sobre Violencia de Género en el Congreso de los Diputados, Ángela Rodríguez, de En Marea, tuiteó: "¿Quién trae el dinero a casa? Eres mía. Haces lo que yo te diga. Te pago lo que me da la gana. Cambiad esposa por Catalunya y lo tenéis". Una diputada que se abstuvo, con todo su grupo, con el conjunto de representantes de Podemos, en la votación del Pacto de Estado. Leyendo tamaña barbaridad en twitter alcanzo a comprender las causas profundas de tan poca empatía con las víctimas de malos tratos demostrada en la aprobación del Pacto el 28 de septiembre.
Utilizar
la violencia de género
para manipular sentimientos es vil, es mezquino y es injusto con las mujeres
que la sufren. No dice nada bueno de la causa que se pretende defender, sea la
que sea. Y menos aún
de sus defensores cuando utilizan estas argucias. Dice, eso sí, que no saben qué es
la violencia machista. Dice que no les importa en absoluto el sufrimiento de
las mujeres víctimas
de esa violencia. Dice, en definitiva, que banalizan un tema tan grave como la
violencia de género.
Estamos
ante una cuestión
que adquiere una dimensión
suficientemente grave
como para que no sea objeto de símiles que no contribuyen sino a relegarlo y
relativizarlo. Una cuestión de Estado, que ha sido objeto de más de sesenta comparecencias en sede
parlamentaria y que ha merecido el esfuerzo, mayor por parte de unos grupos que
de otros pero colectivo en todo caso, para alcanzar un acuerdo a partir del
cual las cosas empiecen a cambiar.
Estamos ante una muestra más de la lógica patriarcal, según la cual aquello que tiene como protagonistas a las mujeres es secundario. Sabemos que ningún asesinato machista abre portadas ni informativos. Sabemos que titular "muere una mujer" en lugar de "mujer asesinada¨ demuestra la poca sensibilidad y responsabilidad que para con los asesinatos machistas tienen aún demasiados medios y periodistas. Y ahora tenemos que asistir a una nueva vuelta de tuerca en este ninguneo plagado de injusticia. Y lo más lamentable es que incluso mujeres que van por la vida y por la política dándoselas de feministas, nos llevan a ese terreno pantanoso del que luchamos por salir. Pues no, señoras y señores, la independencia no tiene nada que ver con la violencia machista. Es otra cosa. Hagan el favor de no confundir, respeten a las mujeres que la sufren y, si tienen un ratito, luchen por ellas.
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